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Dulce, dorada y milagrosa; La Miel, aliada natural para realzar tu belleza.


¿Acné, arrugas, cicatrices, dermatitis, ojeras, resequedad? Quién diría que la miel que tienes guardada en la alacena es uno de los mejores recursos para una piel hermosa. Este dulce y dorado producto que nos regalan las abejas, además de ser un rico alimento, es un potente aliado con propiedades hidratantes, nutritivas, antioxidantes y el ingrediente favorito de la industria de los cosméticos. ¡Agrégala a tu rutina de belleza!

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Regalo de la naturaleza.

La miel, era para Cleopatra su fuente de belleza y la utilizaba todos los días para tener un rostro terso y joven, mientras que Hipócrates, padre de la medicina, alabó sus poderes terapéuticos y la utilizó para curar diversas afecciones de la piel, aseguraba que aplicarla sobre el rostro otorgaba matices de frescor y juventud. Al incorporar la miel a tu rutina de belleza, notarás cómo tu piel empieza a estar más hidratada.

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Propiedades hidratantes.

Para lograr una piel suave al tacto se necesita hidratar la piel todos los días. La miel está cargada de antioxidantes, enzimas y otros componentes que nutren, limpian e hidratan profundamente la piel. Si tu piel está un poco seca, la miel te ayudará a retener y atraer el agua y la humedad, basta aplicar en todo el rostro una fina capa para lucir una piel más suave y tersa.

Exfoliante natural.

La exfoliación es una técnica que ayuda a eliminar las células muertas de la epidermis y para conseguir una piel más suave y más fina. Por su rico contenido en azúcares con sustancias como la fructosa, la glucosa y los ácidos alfa-hidróxidos, la miel permite una magnífica exfoliación que deja la piel revitalizada y suave. Además, ayuda a restaurar el proceso natural de renovación celular de la piel, limpia y alimenta el cutis.

 ¡Adiós odioso acné!

Según la Junta Nacional de Miel, la miel es un poderoso antimicrobiano que puede reducir el crecimiento de bacterias en la piel, además de que ayuda a mantener equilibrio del pH y la hidratación, por lo que es un producto ideal para pieles con acné. Aplica miel pura en todo tu rostro y déjala actuar durante 15 minutos, retira con agua fría.

Combate las arrugas.

Además de ser dulce al paladar, la miel es rica en antioxidante que aportan grandes beneficios a la piel. Sus propiedades nutritivas y rejuvenecedoras son ideales para reducir las arrugas. Según la Universidad de Illinois en Estados Unidos, la miel tiene propiedades antioxidantes gracias a su alto contenido en ácidos y enzimas que son capaces de proteger a las células de los radicales libres, de ahí que ayuda a mantener la piel suave y elástica.

Contra la dermatitis.

La miel es uno de los ingredientes naturales más preciados en las rutinas de belleza debido a su riqueza vitamínica y las enzimas naturales que contiene. Investigadores de la Universidad de Waikato en Nueva Zelanda comprobaron que un poco de miel sobre la piel afectada, además de aliviar la comezón, puede ayudar a sanar más rápido la piel. Se debe diluir con un poco de agua tibia y aplicar en las áreas afectadas con un suave masaje.

Reduce las ojeras.

Muchas mujeres sabemos lo odiosas que pueden llegar a ser las ojeras, un buen remedio para esas antiestéticas manchas oscuras alrededor de los ojos es la miel, gracias a su alto contenido en ácidos fenólicos y enzimas como la catalasa y la glucosa oxidasa que mantienen la piel flexible y suave. El secreto es aplicarla con un poco de agua tibia y un algodón, se deja reposar sobre los ojos por 10 minutos, retira con agua fría.

Fortalece las uñas.

¿Tienes las uñas débiles, quebradizas? Si tienes este problema no dudes en probar con miel, ya que ayuda a hidratarlas y proporcionarles más vigor, evitando que se pongan quebradizas y suavizando las cutículas. Al mezclar una cucharada de miel y una de vinagre de manzana obtendras un endurecedor de uñas natural y eficaz, aplícalo sobre uñas y cutículas para mayor efecto y retira tras 10 minutos.

 Aporta brillo al pelo.

Si quieres conseguir un pelo sedoso y brillante, añade dos cucharadas soperas de miel por cada litro a tu champú habitual, o bien, mezcla dos cucharadas soperas de miel y dos de aceite de oliva virgen y aplica la mezcla sobre el cabello húmedo masajeando con las manos. La miel actúa como humectante natural y cuando se aplica directamente sobre el cabello, promueve más brillo y suavidad, y aumenta la elasticidad, evitando

Solución contra la caspa.

La miel al ser una sustancia bactericida, nutritiva y antifúngica es ideal contra los problemas de la dermatitis seborreica y alivia los picores e irritaciones que produce. Una investigación publicada en European Journal of Medical Research demostró que las aplicaciones tópicas de miel aliviaban el malestar y la descamación provocados por la caspa, mejoraban el cuero cabelludo y disminuían la caída del cabello.

Elimina las cicatrices.

Para esas marcas que quedan después de una herida, rozadura, quemaduras, el acné y algunas otras enfermedades de la piel, no hay como la miel. Su viscosidad proporciona una barrera protectora y forma un ambiente húmedo que reduce la formación de cicatrices. Según un estudio de la Universidad de Sidney, en Australia, la miel suministra los nutrientes necesarios para la regeneración del tejido sano y estimula el crecimiento de nuevos capilares.

El terror de las bacterias.

Hasta la segunda Guerra Mundial, la miel, con sus propiedades bactericidas, se usó en el tratamiento de heridas. Las investigaciones muestran que al poner miel sobre una herida se desprende peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), un poderoso agente que hace que mata a las bacterias -incluso algunas que son resistentes a los antibióticos- y puede usarse para limpiar heridas.

Cómo actúa la miel.

Debido al nivel de acidez de la miel las bacterias no pueden crecer y reproducirse y el peróxido de hidrógeno que contiene tiene efecto antibacteriano, por lo que cuando aplicas la miel sobre tu piel, está limpia tus poros, y remueve la suciedad y la capas de piel muerta. De esta manera, se combate el ambiente en el que crecen mucho de los microorganismos que causan el acné, los barros y las impurezas.

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