Combate el colesterol malo con pescado.

El Pescado.

El término pescado se refiere a los peces que se usan como alimento. Estos peces pueden ser pescados en el agua —océanos, mares, ríos, lagos—, pero también pueden ser criados mediante técnicas de acuicultura. En concordancia con los distintos tipos de peces, se obtienen distintos tipos de pescado. El término se aplica simplemente a los peces, y de ahí la palabra pescado.

En la pirámide de alimentación saludable que ofrecen los nutricionistas, el pescado está presente, sin dudas. Está considerado un alimento básico para el desarrollo de los niños y para el aporte de nutrientes a toda edad. Se aconseja consumir entre dos y cuatro raciones de pescado por semana y alternan entre los magros (blancos) y los grasos (azules). En el caso de las embarazadas, los lactantes y los niños de hasta 15 años, se recomienda especialmente su consumo.

 

El pescado puede ser disfrutado de miles de maneras diferentes, es nutritivo, delicioso, saludable y preferible antes que la carne roja o de aves. Es rico en proteínas, nos aporta todos los aminoácidos que el cuerpo necesita, mantiene los tejidos, órganos y sistema de defensa en perfectas condiciones y además, nos proporcionan una alta dosis de grasas “cardiosaludables”, las llamadas Omega 3, que reducen el colesterol malo y los triglicéridos, disminuyen la presión arterial y mejoran el desarrollo neurológico.

El pescado forma parte de las tradiciones culturales y gastronómicas de muchos países. Es un alimento nutritivo, sabroso y muy saludable, y altamente beneficioso para la salud aportándonos los siguientes beneficios:

  • Rico en proteínas de muy alto valor nutritivo aportándonos todos los aminoácidos esenciales necesarios para formar y mantener los órganos, tejidos y el sistema de defensa frente a infecciones y agentes externos.
  • Fuente muy valiosa de grasas “cardiosaludables”, Omega 3, particularmente ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA), ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran principalmente en pescados azules (atún, arenque, sardina, caballa, salmón, anguila, bonito, etc).
    Estos ácidos grasos Omega 3 aumentan el colesterol HDL (“bueno”), reducen el colesterol LDL (“malo”) y los triglicéridos, disminuyen la presión arterial, son precursores de sustancias que ejercen una importante acción preventiva de las enfermedades cardiovasculares, autoinmunes e inflamatorias. De hecho, el consumo de pescado disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria, así como mejora el desarrollo neurológico en bebés y niños, cuando las mujeres antes y durante el embarazo han consumido pescado.
  • Aporte calórico relativamente bajo por su bajo contenido en grasas (2-5%), que además son insaturadas, considerándose las grasas más saludables para nuestros organismos.
  • Alta presencia de minerales y oligoelementos (yodo, hierro, fósforo, zinc, magnesio, cobre, selenio, flúor, calcio, potasio), necesarios para el buen funcionamiento del cerebro y sistema nervioso.
  • Rico en vitaminas liposolubles (A, D, E) e hidrosolubles (B6, B12), indispensables para nuestro organismo, y, en particular, para el crecimiento y desarrollo.
  • Pobre en sodio, por lo que se convierte en un alimento idóneo para personas que llevan a cabo dietas bajas en sal.
  • Fácil de digerir, se digiere con mayor facilidad que la carne.

Contraindicaciones.

Según Mayo  Clinic Heatlh Letter, el pescado y los mariscos también contienen mercurio metílico, componente de la contaminación ambiental, fruto de la industrialización, que cae en forma de lluvia ácida. Los peces ingieren mercurio al comer, por lo que alimentarse con mucho pescado puede aumentar el riesgo de acumular cantidades tóxicas de mercurio.

El estudio aclara que al hacer un balance sobre los riesgos y ventajas del consumo de pescado y mariscos, se debe tomar en cuenta la edad y fase de la vida de una persona. Al respecto la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), recomienda que los niños pequeños y las mujeres embarazadas o que amamantan, eviten comer aquellos pescados con el índice más alto de contaminación por mercurio que, concretamente, son el blanquillo, el tiburón, el pez espada y la caballa gigante.

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