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La fructosa Por Qué Debemos Huir De Ella.

La fructosa Por Qué Debemos Huir De Ella.

 

Los científicos han demostrado por primera vez que la fructosa, una forma barata de azúcar utilizado en miles de bebidas y productos alimenticios, puede dañar el metabolismo humano y se encuentra colaborando con la crisis de obesidad.

 

La fructosa, un endulzante que por lo general se deriva del maíz, puede causar que las células de grasa crezcan alrededor de órganos vitales poniéndolos en peligro y es capaz de desencadenar las primeras etapas de la diabetes y de enfermedades cardíacas.

Y la fructosa en cualquiera de sus formas- incluyendo el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) y la fructosa cristalina- es lo peor de lo peor.

La fructosa es uno de los principales causantes de:

 

La resistencia a la insulina y la obesidad

La presión arterial alta

Los niveles elevados de triglicéridos y LDL

El agotamiento de vitaminas y minerales

Las enfermedades cardiovasculares, enfermedades del hígado, cáncer, artritis e incluso gota

 

 

Una Caloría No Es Una Caloría.

 

La glucosa es la forma de energía para la que estamos diseñados. Cada célula de su cuerpo, cada bacteria- y de hecho, todo ser viviente sobre la Tierra- utiliza la glucosa como forma de energía.

Si usted recibe la fructosa únicamente en forma de frutas y vegetales (donde se origina de manera natural) como lo hacía la mayoría de las personas hace un siglo, usted consume cerca de 15 gramos al día- muy lejos de los 73 gramos por día que recibe el adolescente promedio de las bebidas endulzadas. En las frutas y vegetales, hay una mezcla con fibra, vitaminas, minerales, enzimas y fitonutrientes benéficos, que en conjunto moderan cualquier tipo de efecto metabólico negativo.

No es que la fructosa se mala por sí sola- son las DOSIS MASIVAS a las que usted está expuesto las que la hacen peligrosa.

 

Hay dos razones por las que la fructosa es tan dañina:

 

Su cuerpo metaboliza la fructosa de una manera muy diferente a la que metaboliza la glucosa. Toda la carga de la fructosa metabolizada recae sobre el hígado.

Las personas están consumiendo la fructosa en grandes cantidades, lo que ha hecho que los efectos negativos sean peores.

Hoy en día, el 55 por ciento de los endulzantes que se utilizan en la fabricación de alimentos y de bebidas están hechos de maíz y la fuente principal de calorías en los Estados Unidos es la soda, en forma de fructosa.

Los fabricantes de bebidas han comenzado a cambiar sus endulzantes, de sucralosa (azúcar de mesa) a jarabe de maíz, en 1970 descubrieron que el jarabe de maíz de alta fructosa no sólo es lo más barato que se puede hacer sino que es 20% más dulce que el azúcar de mesa.

El jarabe de maíz de alta fructosa es bien 42% o 55% fructosa y la sucralosa es 50% fructosa, por lo que es realmente algo limpio en términos de dulzura.

Sin embargo, este cambio ha alterado de manera drástica la dieta del estadounidense promedio. El occidental promedio consume la asombrosa cantidad de 142 libras de azúcar al año. Y los productos en que las personas confían para bajar de peso- los alimentos bajos en grasa- a menudo son los que más fructosa contienen.

Para empeorar las cosas, toda la fibra ha sido removida de estos alimentos procesados, por lo que en esencia no tienen ningún valor nutritivo.

Lo Básico Sobre el Metabolismo de la Fructosa

 

Sin adentrarnos en la compleja bioquímica del metabolismo de los carbohidratos, es importante entender algunas de las diferencias sobre cómo el cuerpo controla la glucosa en comparación con la fructosa.

Después de comer glucosa, el 100 por ciento de la carga metabólica recae en el hígado. Pero con la glucosa, su hígado solo descompone el 20 por ciento.

Cuando usted come 120 calorías de glucosa, menos de una caloría se almacena en forma de grasa. 120 calorías de fructosa, dan como resultado 40 calorías almacenadas en forma de grasa.  ¡Consumir fructuosa en esencia es consumir grasa!

La glucosa suprime la grelina, hormona del hambre, y estimula la leptina, que suprime el apetito. La fructosa no tienen ese efecto en la grelina e interfiere con la comunicación entre la leptina y su cerebro, lo que resulta en comer en exceso.

Si cualquier persona trata de decirle que el azúcar es azúcar, entonces están muy equivocados. Como puede ver, hay grandes diferencias entre cómo su cuerpo procesa cada tipo de azúcar.

La conclusión es: la fructosa conduce al aumento de grasa abdominal, resistencia a la insulina y síndrome metabólico- sin mencionar la larga lista de enfermedades crónicas que pueden ser causadas por ella.

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