Saltar al contenido

7 Tips para Conservar Verduras en la Nevera

Siete trucos para conservar verduras en la nevera.

No todas las verduras toleran bien el frío, por lo que es fundamental conocer cuáles no es conveniente refrigerar y cómo hacerlo en el caso de que sí lo sea

 

En la conservación de verduras -y frutas- en casa no funciona el mismo método. Así, algunas toleran bien el frío y lo necesitan, pero otras no, ya que las bajas temperaturas pueden deteriorarlas. Una norma fundamental es que las que pueden ir en la nevera se pongan en los cajones destinadas a ellas, donde la temperatura es mayor que en el resto del electrodoméstico. Este artículo explica qué verduras no es conveniente poner en el frigorífico, cuáles sí toleran y necesitan el frío y, en este caso, cómo hacerlo y cuáles son los riesgos que puede ocasionar este tipo de conservación en los vegetales.

Verduras en la nevera, trucos para una mejor refrigeración.

Ante todo, es importante tener en cuenta que no se deberán refrigerar patatas, cebolla o ajo, porque el frío las echaría a perder. Tampoco es recomendable meter cítricos, tomates (disminuye su sabor), plátanos, aguacates, kiwis, manzanas o peras. Si bien en estos casos no se ve perjudicada la seguridad, sí varía la calidad. Si estos alimentos se guardarán en la nevera, es mejor hacerlo cuando ya están maduros.

En el caso de las verduras que sí se deben refrigerar, como rábanos, nabos, lechuga, brócoli, judías verdes o espinacas, es conveniente seguir estos consejos.

  • Colocarlas en la zona adecuada. Las frutas y verduras frescas pueden estropearse a temperaturas muy bajas, por eso deben conservarse en los cajones del frigorífico, donde se pueden llegar a alcanzar los 10 ºC.
  • Lavarlas. Antes de poner la verdura en la nevera, debe lavarse bien con agua abundante para que se eliminen los restos de suciedad, como tierra, y las partes no comestibles. Si se lavan enteras se evita que, al cortarlas, los microorganismos y otros contaminantes pasen al interior.
  • Retirar las partes con cortes, heridas o zonas demasiado maduras que hayan podido estropearse.
  • Determinadas hortalizas de hoja como la lechuga, las espinacas o las acelgas pueden mantenerse en los envases en los que se venden hasta que se consumen. En el caso de alcachofas, apio, berenjena, endivias, guisantes frescos, judías verdes, zanahorias o coles de Bruselas, pueden conservarse en el envase perforado con el que vienen. Si los envases no están perforados, deberá controlarse la aparición de moho y la concentración de agua.
  • En los productos que no vengan o no se adquieran en envases, habrá que quitar las hojas, tallos y partes marchitadas. Algunas frutas y verduras pueden guardarse sin envases, ni bolsas ni recipientes cerrados, aunque es aconsejable meterlas en bolsas agujereadas y evitar envases herméticos.
  • Tanto frutas como hortalizas es mejor guardarlas en piezas enteras, con piel, puesto que si se hace en trozos pierden nutrientes con más rapidez.
  • Los cajones de la nevera ayudan a proteger las verduras y a mantener la humedad necesaria para asegurar una mejor conservación.

El tiempo que se mantienen en buenas condiciones oscila entre dos y siete días, en función del alimento. Las verduras de hoja verde, así como fresas o fresas, aguantarán bien de dos a tres días.

Anuncios

Deja un comentario

Esto sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: